Arboles Madereros en Galicia






El carballo fuerte y resistente.
  El carballo es una especie propia de la comunidad vegetal de Galicia, lo que significa que no será reemplazada -de modo natural- por otra. Se extiende por toda Galicia, desde el nivel del mar hasta las estribaciones montañosas.
  Enriquece y restaura el suelo, además de permitir, ya que su follaje deja pasar abundante luz, un sotobosque rico en matas, arbustos, hierbas y plantas bajas. Su madera es dura y pesada, muy resistente a la putrefacción. Especialmente apreciada para la fabricación de toneles -el vino envejecido en barrica de roble tiene un sabor exquisito-, durante siglos se utilizó también para la construccón de barcos.
  Considerado antiguamente árbol sagrado, posee un gran valor estético y es símbolo de fortaleza y majestad. En Galicia existen carballos de considerable tamaño, como el de Santa Margarita o el de Loureiro de Cotobade. En Cervantes (Lugo), un sólo carballo dio para construir 152 traviesas de la vía del tren.
El nogal, cuna de supersticiones.
  Dicen los supersticiosos que ponerse a la sombra de un nogal (nogueira) es malo, y que beber agua que pasa junto a sus raices produce bocio. A pesar de eso, el nogal es uno de los árboles más abundantes en Galicia y su fruto, la nuez, es realmente apreciado por todos, aunque la producción no llega a cubrir la demanda. Procedente de Europa Central, de donde lo trajeron los romanos, logró hacerse rápidamente con una cuota de ocupación importante, sobre todo en huertas y en la vecindad de las casas. En algunas zonas húmedas y a orillas de los ríos han crecido en abundancia, dando lugar a multitud de topónimos derivados, cono As Nogais (Lugo) o a la multitud de pueblos, villas y lugares que responden al nombre de nogueira. Por su dureza, su madera es una de las más interesantes para la fabricación de muebles.
El pino, reciente y antiguo.
  La intensa labor de repoblación forestal ha hecho que Galicia esté cubierta por grandes extensiones de pinos, árbol que crece muy rápidamente. Más del 60% de su superficie forestal está repoblada con diversas clases de pinos. Una de las especies, el pino de Monterrey, se ha utilizado mayoritariamente y es hoy uno de los más abundantes, aunque en 1906 sólo había constancia de la existencia de dos ejemplares en toda Galicia. Sin embargo, el pino del país existe desde hace 10.000 años, introducido a través de Portugal de cuya Serra de Géres es originario. En la inmortal obra de Pondal "Queixume dos pinos" de la que se extrajo el Himno Gallego, este árbol tiene un destacado protagonismo. Pero los ejemplares actuales, sobre todo en Ourense, son producto de recientes repoblaciones.
El castiñeiro, árbol romano.
  Desde la noche de los tiempos, el castaño (castiñeiro) ha sido apreciado por su fruto y su madera. Homero, Catón, Varrón y Plinio el Viejo ya hablan de él en sus escritos. Columena, en sus obras "De re rustica" y "De arboribus", lo describe de forma minuciosa. El imperio romano contribuyó a la difusión de este árbol de cuya introducción en Galicia se desconoce, aunque bien pudiera ser de esa época. El suelo y el clima contribuyeron a su rápida expansión y hoy se encuentra por toda Galicia. Sin embargo, en los últimos años ha ido en retroceso debido, en parte, a la enfermedad de la tinta que ataca a sus raíces.
  Es la especie cuyo fuste alcanza mayor diámetro en España. Existen ejemplos realmente ilustrativos. El castiñeiro de Folfueira, en Sobrado do Picado (Lugo) medía 16 m de circunferencia; en su interior se pudo fotografiar una pareja de bueyes uncidos al carro. En Chantada, al pie del monte O Faro, había otro de 13,20 m de diámetro. Los ejemplares de castaños silvestres de Quintel, municipio de Lalón, han sido calificados por los expertos como los mejores de Europa.


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