La pizarra es una roca homogénea, de grano muy fino, opaca, tenaz y que se puede separar fácilmente en hojas delgadas y planas.

  Se originó a partir de sedimentos arcillosos complejos, generalmente silicico-aluminosos, en los que se produjo una metamorfosis más o menos profunda.

  Su composición es, pues, de minerales del material sedimentario original, así como neoformaciones diagénicas: -cuarzo, minerales arcillosos, sericita, ilita, clorita, moscovita sedimentaria, feldespato, calcita, pirita y sustancias carbonosas, raramente de tamaño macroscópico. Si se aprecian macroscópicamente neoformaciones de moscovita, se denomina filita. A veces pueden contener turmolina, circón, apatito, etc.

  Su composición mayoritaria de minerales arcillosos y mica laminar, le confieren una estructura esquistosa lisa y una exfoliación en láminas finas, lo que hace de la pizarra arcillosa y filita un material muy adecuado para obtener los elementos de cubrición o pizarras de techar.

  La finura de los granos y el contenido alto de sustancias carbonosas le da una coloración que, generalmente, va desde el gris oscuro o azulado hasta el negro, aunque se puede encontrar incluso verde o rosada.

  Si la presencia macroscópica dominante es cuarzo y mica, tenemos micacita. Si es talco y más o menos cuarzo, se llama talcocita.

  Esta última variedad no es utilizable para obtener pizarra de cubrición. En general, si por razones tectónicas aparece más de una dirección de esquistosidad, la pizarra puede descomponerse en fragmentos no laminares y no servirá para obtener elementos de cubrición.

  La pizarra de techar es absolutamente adecuada para responder a las características que se exigen normativamente a un material de cubrición.

 

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