Desde la más remota antigüedad, la pizarra ha estado ligada a la historia del hombre.
  La pizarra se utilizó en Inglaterra en épocas megalíticas, así como en las edificaciones castreñas y en la arquitectura popular del norte de España.

  A partir del siglo XI se inicia su aplicación en piezas finas y regulares para cubiertas en casas nobles, iglesias y castillos.

  La pizarra es uno de los materiales más experimentados en la construcción.

  Su aplicación en cubiertas a lo largo de los siglos, ha permitido evolucionar las técnicas de colocación sin perder la artesanía. Se adapta a todas las formas, pendientes, planos y lineas de las cubiertas, paredes y suelos. En la actualidad, el uso de la pizarra se ha generalizado a todo tipo de construcciones.

  Su utilización es casi imprescindible en ambientes de montaña y en las denominadas zonas húmedas.

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