En las naves de elaboración se exfolian los rachones de pizarra hasta convertirlos en bloques más pequeños, de entre 20 y 40 cm., y adaptarlos a las sierras.

  Una vez serrados, los trozos de pizarra pasan a la zona de labrado donde, en una primera fase, se convierten en lajas de 2 a 3 cm. de espesor que, posteriormente, se reducen hasta los 3 ó 4 milímetros. En la fase de cortado, las losas se adaptan a los distintos formatos y medidas comerciales más usuales.

  Después de pasar rigurosos controles de calidad, las pizarras se dosifican y acondicionan en palets, quedando listas para su comercialización y transporte.

© Copyright 2000 LBS Telecomunicaciones